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¿Por qué mi perro me ladra sin razón?

Si tu mejor amigo suele ladrarte cuando todo parece estar de lo más tranquilo y no puedes entender el significado de su actitud, es muy probable que te preguntes "¿por qué mi perro me ladra sin razón?". Aunque, muchas veces, los ladridos son simplemente una forma muy eficiente de llamar tu atención y pedirte algo, hay otras razones por las cuales nuestros peludos pueden empezar a ladrar "de la nada misma".

Una de ellas tiene que ver con condiciones naturales o patológicas que afectan sus sentidos y los hacen sentir más vulnerables. Por ello, es importante no ignorar esta conducta y saber percibir cuándo es necesario actuar para ayudar a tu mejor amigo. 

Para entender por qué tu perro te ladra "de la nada", lo primero que debes tener en cuenta es que son varias las razones por las que ladran los perros, ya que los ladridos son una vía de comunicación sonora que nuestros peludos utilizan para comunicarse con sus congéneres y con nosotros, así como para expresar los diversos estados de ánimo que experimentan a lo largo de su vida.

Además, es importante que sepas que la conducta de ladrar sin motivo puede aparecer por diferentes motivos dependiendo de la etapa de la vida en la que un perro se encuentra. Es por ello que decidimos dividir nuestra explicación siguiendo este criterio ‘etario' y vamos a empezar entendiendo por que un cachorro ladra sin razón a sus tutores.

¿Por qué mi perro cachorro me ladra sin motivo?

Los cachorros llevan a cabo una serie de comportamientos exploratorios mientras empiezan a conocer el ambiente donde viven y aprenden a interactuar con los estímulos e individuos que allí se encuentran, inclusive contigo y con los demás miembros de su familia humana. Es por ello que son más propensos a llevar a la boca o morder prácticamente cualquier cosa que encuentran en su camino, incluso la mano o los pies de sus tutores mientras juegan, y también pueden ladrar sin una razón específica, sencillamente porque están asimilando la "forma de ser" de los perros.

Y si te preguntas a qué edad empiezan a ladrar los perros, la respuesta es aproximadamente a partir de su mes y medio de vida, aunque antes comenzarán a emitir una serie de vocalizaciones "experimentales" hasta que estén preparados - física y cognitivamente - para ladrar propiamente. En este periodo de aprendizaje constante, es muy común que los cachorros vocalicen y ladren, una vez hayan aprendido a hacerlo, sin una razón específica, sino porque tienen una natural tendencia a repetir algo que les genera curiosidad y/o los motiva. Las vocalizaciones también suelen aparecer durante los juegos e interacciones con sus hermanos caninos, y esto es parte natural de su aprendizaje compartido.

Pero es importante tener en mente que los cachorros también ladran, lloran y emiten otros sonidos por diferentes motivos puntuales, en especial cuando necesitan solicitar algo a sus madres o a sus tutores (comida, agua, necesidad de orinar o defecar, etc.). Además, los cachorros aprenden rápidamente que ladrar es una forma muy eficiente de captar la atención de sus tutores, por lo que serán propensos a ladrar cada vez que deseen jugar, recibir caricias o cuando algo les molesta para solicitar la intervención de sus humanos.

¿Por qué un perro joven o adulto ladra sin razón?

Muchos tutores se preguntan por qué sus perros ladran a la nada, y la verdad es que, en la mayoría de los casos, los perros no están ladrando efectivamente a la nada o sin un motivo especifico, sino que reaccionan ante algún estimulo que sus tutores no han logrado percibir. Esto sucede con muchísima frecuencia, porque los sentidos de los perros, en especial su audición y olfato, están mucho más desarrollados que los nuestros. Por ende, nuestros peludos pueden percibir una serie de sonidos, ruidos y olores que nos pasan totalmente por alto en el día a día.

Entonces, si tu perro joven o adulto empieza a ladrar y no puedes identificar la causa, es posible que él esté escuchando u oliendo algo que lo hace reaccionar de forma abrupta. Podemos estar hablando de los ladridos de otros perros a la distancia, la presencia de un animal que puede ser una presa (por ejemplo, aves que pasan volando en el exterior del hogar y que tu perro percibe su movimiento a través de la ventana), el olor de una hembra en celo en las proximidades, un ruido repentino o desconocido que puede indicar un evento peligroso o la presencia de un desconocido, etc.

Todos estos son estímulos que pueden ocurrir sin que nos demos cuenta, pero que no pasaran desapercibidos a los agudos sentidos de nuestros peludos. Entonces, vale la pena estar atento a tu hogar y los alrededores si tu perro empieza a ladrar "de la nada".

Hecha esta aclaración inicial, veamos ahora en qué circunstancias es más común que un perro joven o adulto ladre sin razón específicamente hacia sus tutores.

Para avisarte de algo

A veces, al escuchar un ruido fuerte o extraño, por ejemplo, los perros sienten la necesidad de poner en alerta a sus tutores, porque entienden que estos estímulos abruptos o intensos pueden suponer una posible amenaza o disturbio a su bienestar o el de ambos.

Tu perro también puede ladrarte en estas circunstancias porque tiene miedo y quiere pedir que hagas algo para hacer cesar este estimulo o sencillamente que lo protejas. En todo caso, si tú no has podido escuchar lo mismo que tu peludo, probablemente pensarás que él te ladra sin razón, pero no es el caso...

Quiere llamar tu atención

Esta es una de las principales razones por las que los perros ladran específicamente hacia o para sus tutores, y es que ladrar es una manera extremadamente eficiente de hacernos poner atención inmediata a ellos y a nada o nadie más. El "detalle" es que esta necesidad de llamar nuestra atención puede deberse a múltiples causas, pero generalmente expresan un pedido o una necesidad que debe satisfacerse con cierta urgencia.

Por ejemplo, si tu perro tiene hambre, puede ladrarte porque quiere comer; si necesita hacer sus deposiciones, puede ladrarte para pedir que lo lleves a pasear; si ha quedado muchas horas solo en casa y no le pones atención cuando regresas, probablemente te ladrará para pedir que juegues con él y le dediques algo de tiempo; etc.

Porque está estresado

Otra ocasión en la que los perros ladran a sus tutores sin una razón identificable a simple vista, es cuando se sienten estresados y necesitan descargar de alguna forma la tensión acumulada, incluyendo a través de los ladridos.

Este comportamiento, al igual que las conductas destructivas, es más frecuente en los perros que llevan una rutina sedentaria o pasan mucho tiempo solos en un ambiente empobrecido o poco enriquecido, donde no pueden encontrar vías positivas para aliviar esta tensión y ejercitar su cuerpo y su mente mientras sus tutores no están.

Cabe recordar que el estrés no impacto negativamente solo en el comportamiento de los perros, sino también en su salud, haciéndolos más vulnerables a una serie de enfermedades.

Tiene dolor o está enfermo

Cuando algo anda mal en su cuerpo, los perros, ya sea porque tienen dolor o por sentirse más vulnerables a causa de un problema de salud, puedes empezar a ladrar más y presentar otras alteraciones en su conducta habitual, como preferir mantenerse escondidos o aislados para evitar exponerse a cualquier situación o interacción que puede mitigar aún más su bienestar. En este caso, lo más probable es que, además de ladrarte sin razón, tu perro presente signos de dolor o señales de que está enfermo.

Está molesto contigo

Si haces algo, ya sea de forma consciente o no, que produce estrés, miedo, dolor o incomodidad en tu perro, es probable que los ladridos aparezcan como una señal de alerta, a través de la cual tu peludo trata de decirte "¡basta ya! Me estás haciendo sentir mal".

Así mismo, los ladridos, en estos casos, suelen ser precedidos por una serie de señales de calma que los perros utilizan para intentar apaciguar una situación molesta o desagradable y decirnos que no quieren entrar en un conflicto con nosotros.

Muchas veces, los tutores provocan estas reacciones en sus perros sin darse cuenta, pues creen que están haciendo lo "correcto" para expresar sus sentimientos hacia sus perros o para educarlos. Por ejemplo, cuando insisten en abrazar a sus peludos, aun cuando muestran claros signos de incomodidad en esta situación, o bien cuando hacen un mal uso del regaño para indicar una conducta inapropiada y evitar que se repita.

En este último caso, si tu perro te ladra cuando lo regañas, es importantísimo que evalúes si estás cometiendo estos errores comunes al regañar a tu perro y, más aun, que te replantees el tipo de metodologías que aplicas con el propósito de educarlo.

¿Por qué mi perro anciano me ladra sin motivo?

Al igual que un individuo adulto, un perro anciano puede ladrar "de la nada" a sus tutores por los motivos que hemos visto en el apartado anterior. Sin embargo, cuando alcanzan esta última etapa de su vida, que es la vejez, nuestros amados peludos empiezan a experimentar deficiencias sensoriales y cognitivas.

Entre los motivos, nos encontramos con:

Síndrome de disfunción cognitiva

Un progresivo deterioro de sus capacidades funciones cerebrales, que suele conllevar al desarrollo de síntomas del síndrome de disfunción cognitiva (que podemos entender como un "Alzheimer canino"). Entre otras cosas, esto significa que sus sentidos van perdiendo la natural agudeza de la juventud y, en consecuencia, los perros ancianos comienzan a percibir todos los estímulos a su alrededor de una manera diferente y algo menos "prolija", soliendo mostrarse más reactivos o ‘hipersensibles' ante cualquier alteración en su entorno que los individuos más jóvenes.

Falta de percepción del entorno

Es muy probable que tu perro, al volverse un anciano, empiece a ladrar más que cuando era joven, porque ya no puede percibir tan claramente, ya sea a través del olfato, de la visión o de la audición, lo que sucede a su alrededor: lo que lo hará sentir más inseguro o incluso desorientado.

Esto lo deja más vulnerable a desarrollar una serie de problemas de comportamiento comunes en los perros ancianos, como los ladridos excesivos.

Deterioro físico

Hay que tener en mente que el deterioro típico de la vejez también afecta al perro a nivel físico, ya que sus articulaciones han sufrido mucho desgaste a lo largo de su vida, su masa muscular ha perdido densidad y su sistema inmune es mucho más frágil que el de un perro joven. Es por ello que los canes séniores son más propensos a desarrollar un amplio abanico de enfermedades, algunas de las cuales resultan muy dolorosas y reducen significativamente su movilidad, como la osteoartritis canina, por ejemplo.

Esta es otra razón por la cual un perro anciano ladra sin una razón aparente, porque, entre otras cosas y como hemos visto, los ladridos excesivos pueden indicar que un can tiene dolor y siente la necesidad de "alejar" cualquier tipo de contacto, estimulo o individuo que pueda, queriendo o no, ocasionarle mayor incomodidad.

Ralentización de su metabolismo

Por último, pero no menos importante, recordamos que los perros ancianos experimentan una significativa ralentización de su metabolismo, por lo que todos los procesos fisiológicos de su cuerpo se vuelven más lentos y también su comportamiento se torna menos activo. Así mismo, es muy importante que sigan haciendo ejercicios adaptados a sus limitaciones y requerimientos para preservar una buena salud en esta etapa de su vida.

Por todas estas razones, los canes séniores necesitan afecto constante y cuidados específicos para disfrutar de una buena calidad de vida.

¿Qué hacer si mi perro ladra sin razón?

Cuando tenemos un problema de cualquier naturaleza y queremos encontrar una solución, antes de nada, debemos identificar qué ha ocasionado este problema, ¿verdad? La misma lógica se aplica en este caso y lo primero que debes hacer es tratar de entender por qué tu perro te ladra sin razón. Afortunadamente, ahora conoces los principales factores que "inducen" este comportamiento en nuestros mejores amigos y te habrás dado cuenta de que, en los apartados anteriores, mientras hablábamos de las causas, también compartimos algunos consejos para prevenir o controlar este comportamiento en cada caso específico.

También habrás percibido que estos consejos, básicamente, se basan en que te anticipes a las necesidades básicas de tu perro para evitar que los ladridos dirigidos hacia ti aparezcan como un pedido o un recordatorio de que algo les hace falta para sentirse plenamente seguros y a gusto en su hogar. Por ejemplo:

  • Mantener una buena rutina de paseos diarios: evitarás que ladre cada vez que sienta la necesidad de ejercitarse y hacer sus deposiciones.
  • Establecer la cantidad de comida: el número de tomas diarias y los horarios desde el principio, es una excelente forma de evitar que un perro ladre o llore constantemente para solicitar comida. Además, ofrecer a tu peludo una alimentación completa y equilibrada en función de sus requerimientos nutricionales en cada etapa de su vida, es esencial para preservar su buena salud y prevenir deficiencias nutricionales que perjudican su desarrollo físico y mental.
  • Enriquecer el ambiente de tu perro: con juguetes y una buena variedad de estímulos que despierten su curiosidad y le permitan ejercitarse y entretenerse mientras se queda solo en casa, es una medida preventiva clave contra los síntomas de estrés y los problemas de conducta, como los ladridos excesivos y la destructividad.
  • Replantear tu propio comportamiento al interactuar con tu perro: los perros tienen sus propias formas de expresar sus emociones y estados de ánimo, principalmente a través de su lenguaje corporal y conductas diarias. Una tenencia responsable también tiene que ver con tomarse el tiempo de conocer la personalidad de tu peludo y aprender a respetar su forma de ser, sin humanizarlo ni exponerlo a situaciones desagradables con la única finalidad de satisfacer tus expectativas.
  • Educa a tu perro en lugar de solo remprenderlo: con este propósito, lo mejor es optar por el uso del refuerzo positivo para premiar los logros de tu peludo y fomentarlo a asimilar el entrenamiento como un estímulo positivo, agradable, que lo motiva a dar siempre lo mejor de sí. Recuerda que si solo regañas a tu perro por haberse "portado mal", pero no le enseñas qué significa "portarse bien", no estás educándolo, sino reprendiéndolo sistemáticamente y exponiéndolo a emociones negativas que debilitan el vínculo contigo y favorecen conductas problemáticas asociadas al miedo excesivo y la inseguridad en los perros.
  • Medicina preventiva: llevar tu perro al veterinario al menos 1 vez al año, aplicarle las vacunas esenciales para prevenir enfermedades comunes en los perros y realizar sus desparasitaciones contra parásitos internos y externos, son las formas más eficientes de prevenir varias de las enfermedades comunes en los perros que pueden cambiar su comportamiento y poner en riesgo su vida.

Finalmente, queremos aclarar que hay casos en que resulta imposible tanto prever como inhibir los ladridos, porque consisten en reacciones naturales ante una diversidad de estímulos y una parte muy importante de la comunicación de los perros.

Por esta razón, no siempre es posible ni recomendable evitar que un perro ladre, pero sí podemos actuar para evitar que esta conducta se repita de forma excesiva y llegue a convertirse en un problema de comportamiento que genera conflictos con los vecinos.

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